Desde Austin (Texas) llegaron los ‘ángeles negros’ a la ciudad del Támesis. Banda
en ascenso a un paso de la primera división del rock menos concurrido, tanto que a
estas alturas ya han tocado con bandas como Wolfmother, Queens of the Stone Age
o The Black Keys. Como para ir de ácido y otros psicotrópicos nos abrieron la noche
los franceses Rockandys. Psicodelia bien facturada sin sorpresas, mejor de lo que
me esperaba después de ver videos en su versión acústica. Dejaron paso a unos
Black Angels con la sala sold out. Con un sonido contundente abrieron el set con ‘Bad
Vibrations’, tema de apertura de su último largo. Enorme. Puesta en escena impecable
de sintes, guitarras de doce cuerdas y pedales vintage, y tremenda Stephanie Bailey
a las baquetas. Alex Maas también se maneja muy bien al micro, este tio nació para
cantar esto, no hay otra. No pararon de intercambiarse el instrumento a excepción
de Stephanie, no sé hasta que punto les afecta, pero si a todos les flipa el bajo, pues
venga. Básicamente el set se centró en Phosphene Dream, pero también disfrutamos de
anteriores delirios como ‘Doves’ o ‘Better Off Alone’. Entre tanto delay, tremolos y juego
de luces, el público inglés agradeció los temas con tintes más pop 60′s como ‘Telephon’
o ‘Sunday Afternoon’. Nos hizo flotar especialmente ‘Young men dead’ (tema compuesto
para el film ‘No Country for Old Men’) o el riff de ‘Black Grease’ ya en el bis. Todo se
resumió en escasa hora y media, lo que nos dejo con ganas de peyote para la próxima
vez y, a pesar de momentos demasiado ruidosos culpa del espacio, sí tienen grandes
canciones que los convierten en referencia dentro de este nuevo revival. Por lo demás, no
me los perdería en el Primavera Sound.
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